Vacuna del neumococo y vacunas para mayores de 65 años

Cumplir 65 años no implica que el calendario de vacunación deje de ser importante. Al contrario: con el paso del tiempo cambia la respuesta del sistema inmunitario y determinadas infecciones pueden provocar complicaciones con mayor frecuencia. Revisar qué vacunas corresponden en cada etapa es, por tanto, una parte más de los cuidados preventivos.

Entre las vacunas para mayores de 65 años, una de las que más dudas genera es la vacuna frente al neumococo. ¿Para qué sirve? ¿Se administra una sola vez? ¿Hay que repetirla cada cinco años? ¿Qué sucede si la persona ya recibió una dosis anteriormente?

A estas preguntas se suman otras inmunizaciones especialmente relevantes durante el envejecimiento, como la vacuna frente a la gripe o la vacuna herpes zóster. Las recomendaciones pueden modificarse y su aplicación concreta depende también de los antecedentes de vacunación, las enfermedades que presente cada persona y los programas de cada comunidad autónoma, por lo que siempre conviene revisar el calendario con el centro de salud.

¿Para qué sirve la vacuna del neumococo en adultos mayores?

El neumococo, Streptococcus pneumoniae, es una bacteria capaz de producir diferentes enfermedades. Puede provocar infecciones respiratorias y, en determinados casos, cuadros invasivos graves.

Por eso, cuando alguien se pregunta para qué sirve la vacuna del neumococo en adultos mayores, la respuesta fundamental es que busca reducir el riesgo de enfermedad neumocócica y de sus posibles complicaciones.

En España, el calendario común incluye la vacunación frente a la enfermedad neumocócica a partir de los 65 años. El Ministerio de Sanidad señala expresamente la recomendación de vacunación frente al neumococo desde esa edad.

La prevención adquiere especial relevancia en una etapa de la vida en la que una infección respiratoria puede tener un impacto considerable sobre la salud y la autonomía.

(H2) Vacuna neumococo adultos: ¿quién debe recibirla?

La recomendación general del calendario común español contempla la vacunación a partir de los 65 años. Sin embargo, la edad no es el único criterio.

Existen personas más jóvenes que presentan enfermedades o situaciones médicas que incrementan el riesgo de enfermedad neumocócica y pueden tener indicaciones específicas. El Ministerio de Sanidad recoge, entre otras, determinadas patologías cardiovasculares, respiratorias, renales o inmunológicas y otras circunstancias de riesgo.

Por este motivo, dos personas de la misma edad pueden tener recomendaciones diferentes dependiendo de las vacunas recibidas anteriormente y de su historia clínica. La forma más segura de resolverlo es comprobar el historial de vacunación en el centro sanitario y consultar qué pauta corresponde en ese caso concreto.

Vacuna neumococo mayores de 65: ¿cada cuánto tiempo se pone?

No existe una respuesta universal que pueda aplicarse a todas las personas mayores. La pauta depende del preparado utilizado, de las dosis recibidas con anterioridad y de determinadas condiciones de riesgo.

Por ello, si una persona recuerda haberse vacunado hace años, no conviene asumir por su cuenta que necesita otra dosis ni que ya está protegida de por vida. El profesional sanitario puede revisar el historial y determinar la pauta correspondiente según las recomendaciones vigentes.

Esta revisión es especialmente útil al llegar a edades en las que se acumulan varias medidas preventivas. Contar con recordatorios de medicación, citas o pruebas también puede facilitar el seguimiento cotidiano; los servicios de teleasistencia de SICOR incluyen una agenda telefónica personal para este tipo de recordatorios.

Vacuna de la gripe a partir de los 65 años

La gripe puede parecer una infección habitual, pero su impacto no es el mismo en todas las edades.

A diferencia de otras vacunas, la de la gripe se administra de forma estacional. La composición se adapta a los virus cuya circulación se espera en cada temporada, por lo que la recomendación se renueva cada año.

Para alguien que busca información sobre vacunas para mayores de 65 años, esta es por tanto una de las revisiones que conviene hacer cada otoño conforme comienza la campaña correspondiente.

Además de vacunarse, mantener hábitos saludables contribuye al bienestar global durante el envejecimiento. Aspectos como una actividad física adaptada, alimentación equilibrada, relaciones sociales y seguimiento de las enfermedades crónicas forman parte de un enfoque integral. En este contexto, SICOR reúne contenidos sobre vida activa y saludable en la vejez dentro de su espacio dirigido a personas mayores y familiares.

La vacuna del herpes zóster a los 65 años

Otra inmunización que ha ganado protagonismo es la vacuna herpes zóster.

El herpes zóster aparece por la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece en el organismo después de haber pasado la varicela. La probabilidad de desarrollarlo aumenta con la edad y también es mayor en personas inmunodeprimidas.

El Ministerio de Sanidad recomienda actualmente la vacunación sistemática frente al herpes zóster a los 65 años mediante una pauta de dos dosis, separadas por un intervalo mínimo de ocho semanas. También contempla la captación progresiva de determinadas cohortes de mayor edad y existen indicaciones específicas para personas con algunas situaciones de riesgo.

Por tanto, una persona que haya superado los 65 años y no recuerde haber recibido esta vacuna puede consultar en su centro de salud si pertenece a alguna cohorte incluida en el programa de su comunidad autónoma.

¿Qué otras vacunas deben revisarse?

Además de neumococo, gripe y herpes zóster, la vacunación en la edad adulta debe entenderse como un historial completo, no como una lista que comienza de cero al cumplir 65 años.

Puede ser necesario comprobar, por ejemplo, que la vacunación frente a tétanos y difteria esté correctamente completada o revisar indicaciones específicas relacionadas con enfermedades, tratamientos, viajes o antecedentes personales. El calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida sirve como marco general, pero la valoración individual corresponde al personal sanitario.

También es importante diferenciar entre una recomendación general por edad y una indicación vinculada a una enfermedad concreta. Una persona inmunodeprimida o con determinadas patologías crónicas puede tener necesidades distintas de otra persona de la misma edad.

Mantener al día la prevención y el seguimiento de la salud

Vacunarse forma parte de un conjunto más amplio de medidas destinadas a conservar la salud y la autonomía durante el envejecimiento. Realizar revisiones, controlar enfermedades crónicas, detectar cambios relevantes y mantener los tratamientos correctamente pautados son también aspectos esenciales.

Cuando una persona vive sola o su familia no puede acompañarla continuamente, disponer de herramientas de apoyo puede facilitar ese seguimiento. La teleasistencia de SICOR para personas mayores y dependientes combina sistemas para solicitar ayuda con diferentes servicios de orientación y seguimiento.

En cualquier caso, las vacunas deben administrarse siguiendo las indicaciones sanitarias vigentes. Ante dudas sobre la vacuna neumococo mayores de 65, la gripe, el herpes zóster o cualquier otra inmunización, el historial médico y vacunal es el punto de partida para determinar qué necesita realmente cada persona.

Volver a las noticias

Scroll al inicio