Testamento vital: qué es, para qué sirve y cómo hacerlo

Pensar con antelación qué atención médica nos gustaría recibir si algún día no pudiéramos expresar nuestra voluntad puede resultar difícil, pero también permite tomar decisiones personales importantes con calma. El llamado testamento vital es precisamente una herramienta para dejar constancia de esas preferencias.

En España, su denominación jurídica habitual es documento de instrucciones previas, aunque dependiendo de la comunidad autónoma también se emplean expresiones como voluntades anticipadas o testamento vital.

Su objetivo no es repartir una herencia ni decidir qué ocurre con los bienes de una persona después de fallecer. Se refiere principalmente a decisiones relacionadas con la atención sanitaria cuando la persona ya no puede manifestarlas por sí misma.

Qué es el testamento vital y para qué sirve

Para explicar qué es el testamento vital y para qué sirve, hay que partir de la Ley 41/2002 de autonomía del paciente.

La normativa define las instrucciones previas como la manifestación anticipada de una persona mayor de edad, capaz y libre sobre los cuidados y tratamientos de salud que desea recibir cuando llegue una situación en la que no pueda expresar personalmente su voluntad. El documento también puede recoger determinadas decisiones relacionadas con el destino del cuerpo o de los órganos después del fallecimiento.

Por tanto, el testamento vital permite que las preferencias personales sigan siendo tenidas en cuenta incluso cuando una enfermedad, un accidente u otra circunstancia impida comunicarlas.

Puede servir además de orientación para familiares y profesionales sanitarios en momentos complejos, evitando que quienes rodean al paciente tengan que intentar adivinar qué decisión habría preferido.

¿Qué se puede incluir en un documento de instrucciones previas?

El contenido concreto depende de las preferencias de cada persona y de la normativa aplicable.

El documento puede expresar criterios sobre cuidados y tratamientos médicos ante determinados escenarios. También puede incluir cuestiones relacionadas con el destino del cuerpo o los órganos después del fallecimiento y permite designar a un representante.

Ese representante desempeña un papel relevante: puede actuar como interlocutor con el médico o el equipo sanitario para contribuir a que se interpreten y cumplan adecuadamente las instrucciones dejadas por la persona.

Conviene redactar las preferencias de forma suficientemente clara. Frases excesivamente genéricas pueden ser difíciles de aplicar si en el futuro se plantea una situación clínica que no estaba bien definida.

Por eso, antes de formalizar el documento puede resultar útil hablar con profesionales sanitarios y resolver qué significan determinadas decisiones médicas. Las preferencias personales son el elemento central, pero comprender sus implicaciones facilita expresarlas mejor.

Testamento vital: cómo hacerlo paso a paso

Es importante saber que el procedimiento concreto no es idéntico en toda España.

La Ley estatal fija el marco general, pero cada servicio de salud regula el procedimiento que permite formalizar las instrucciones previas. Por esta razón, antes de preparar la documentación conviene consultar los requisitos de la comunidad autónoma de residencia.

Como orientación general, el proceso puede resumirse así:

  1. Reflexionar sobre las preferencias sanitarias. Antes de rellenar ningún formulario, conviene pensar qué situaciones se desean prever y conversar, cuando sea posible, con el médico y con personas de confianza.
  2. Consultar el procedimiento autonómico. Cada comunidad dispone de información, formularios y requisitos propios para formalizar e inscribir las instrucciones previas.
  3. Redactar o cumplimentar el documento. Deben constar de forma clara las voluntades anticipadas que se quieran dejar establecidas y puede designarse un representante.
  4. Formalizarlo conforme a los requisitos aplicables. La forma concreta puede variar según la comunidad autónoma, por lo que es importante utilizar su procedimiento oficial.
  5. Solicitar su incorporación al registro correspondiente. La inscripción facilita que el documento pueda localizarse cuando sea necesario.
  6. Informar a las personas cercanas. Aunque el documento esté registrado, es aconsejable que familiares o personas de confianza sepan que existe y quién ha sido designado como representante, en su caso.

Este proceso no obliga a tener una enfermedad concreta ni a encontrarse en una situación de final de vida. Precisamente la finalidad del documento es anticiparse a una posible pérdida futura de la capacidad para comunicar decisiones.

Qué es el registro de voluntades anticipadas

El registro de voluntades anticipadas permite que las instrucciones formalizadas puedan ser conocidas por los profesionales sanitarios cuando resulte necesario.

En España existen registros autonómicos y un Registro Nacional de Instrucciones Previas dependiente del Ministerio de Sanidad. El registro nacional tiene como finalidad facilitar que las instrucciones otorgadas conforme a las normas autonómicas puedan conocerse en todo el territorio nacional.

Esto resulta especialmente relevante porque una persona puede necesitar asistencia médica fuera de la comunidad autónoma en la que formalizó el documento.

El Ministerio señala que los documentos se presentan en los registros correspondientes de las comunidades autónomas y que el Registro Nacional actúa como depositario de las instrucciones remitidas desde estos registros autonómicos.

Por tanto, al buscar cómo realizar el trámite, la referencia práctica debe ser inicialmente la administración sanitaria de la comunidad autónoma correspondiente.

¿Es lo mismo testamento vital que testamento ante notario?

No, responden a finalidades distintas.

El testamento sucesorio regula fundamentalmente qué ocurrirá con los bienes y derechos de una persona después de su fallecimiento. El testamento vital o documento de instrucciones previas, en cambio, expresa decisiones relacionadas con cuidados y tratamientos sanitarios para una situación futura en la que la persona siga viva pero no pueda manifestar su voluntad.

Confundir ambas figuras puede llevar a pensar erróneamente que basta con incluir determinadas preferencias médicas en un testamento sucesorio. Lo adecuado es utilizar el procedimiento específico establecido para las instrucciones previas.

El papel del representante

Designar a una persona de confianza puede ser especialmente útil.

El representante no sustituye libremente la voluntad del otorgante. Su función es actuar como interlocutor con los profesionales sanitarios y contribuir a interpretar y hacer valer las instrucciones que dejó expresadas la persona.

Por ello, conviene elegir a alguien que conozca bien las preferencias del otorgante y esté dispuesto a asumir esa función. Mantener una conversación previa sobre las decisiones recogidas en el documento puede evitar dudas en el futuro.

Además, mientras la persona conserva capacidad para tomar y expresar sus propias decisiones, prevalece su voluntad actual. El Ministerio de Sanidad aclara que las instrucciones previas se consultan cuando la persona se encuentra en una situación que le impide expresar personalmente lo que desea.

¿Se puede cambiar el testamento vital?

Sí. Elaborar unas voluntades anticipadas no significa quedar ligado para siempre a las decisiones iniciales.

La Ley 41/2002 establece que las instrucciones previas pueden revocarse libremente en cualquier momento, dejando constancia por escrito.

Es lógico que sea así: las circunstancias personales cambian, aparecen nuevos tratamientos y también pueden modificarse las preferencias de la persona. Por esta razón, resulta conveniente revisar el documento de vez en cuando y especialmente cuando se produzca un cambio importante en el estado de salud.

Si se modifica o revoca, debe seguirse el procedimiento establecido por la comunidad autónoma para que el registro contenga la versión vigente.

Hablar de las decisiones también es importante

Registrar el documento es fundamental, pero no debería ser la única medida.

Hablar con la familia, con la persona designada como representante y con los profesionales sanitarios ayuda a que quienes podrían intervenir en el futuro conozcan las prioridades del otorgante. La conversación puede aclarar cuestiones difíciles de resumir en un formulario: qué entiende la persona por calidad de vida, qué temores tiene o qué aspectos considera especialmente importantes.

En el caso de personas mayores que desean permanecer en su domicilio, estas conversaciones pueden formar parte de una planificación más amplia sobre autonomía, cuidados y apoyos. Un servicio de teleasistencia para personas mayores y dependientes puede complementar esa organización cotidiana facilitando asistencia ante determinadas necesidades y acceso a profesionales de diferentes ámbitos.

SICOR teleasistencia El Corte Inglés ofrece también orientación telefónica mediante trabajadores sociales, un recurso que puede ser útil para resolver cuestiones relacionadas con servicios, prestaciones y recursos sociales dentro de sus competencias.

El testamento vital no consiste, en definitiva, en decidir por adelantado todos los escenarios posibles. Su finalidad es dejar una referencia clara sobre la propia voluntad para que pueda respetarse cuando ya no sea posible expresarla directamente. Informarse sobre el procedimiento autonómico, formalizar correctamente el documento, inscribirlo y comunicar su existencia a las personas de confianza son las claves para que esas voluntades anticipadas puedan resultar útiles cuando verdaderamente se necesiten.

Volver a las noticias

Scroll al inicio