Los grados de dependencia determinan el nivel de apoyo que necesita una persona para realizar actividades básicas de la vida diaria. En España existen tres grados oficiales, y cada uno da acceso a distintas ayudas y prestaciones económicas o de servicios. Conocer cuántos grados de dependencia hay y qué incluye cada uno permite acceder a los recursos adecuados en cada situación.
¿Qué son los grados de dependencia y cómo se valoran?
La situación de dependencia se reconoce cuando una persona necesita apoyo para realizar actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, asearse, comer, desplazarse o tomar decisiones relacionadas con su autocuidado.
En España, la valoración se regula a través de la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia. Para determinar el nivel, un equipo profesional evalúa la capacidad funcional de la persona mediante un baremo oficial que mide:
- La autonomía física.
- La capacidad cognitiva.
- La necesidad de supervisión continua.
El resultado de esa valoración establece uno de los tres grados de dependencia oficiales, cada uno con diferentes implicaciones en cuanto a servicios y prestaciones económicas.
Este reconocimiento es clave porque permite acceder al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, conocido como SAAD.
Cuántos grados de dependencia hay en España
En España existen tres grados de dependencia:
- Grado I, dependencia moderada.
- Grado II, dependencia severa.
- Grado III, gran dependencia.
Cada uno refleja un nivel distinto de necesidad de apoyo. La diferencia principal radica en la frecuencia e intensidad de la ayuda requerida.
Entender cuántos grados de dependencia hay es importante para anticipar qué tipo de recursos pueden solicitarse y qué nivel de acompañamiento será necesario en el entorno familiar o domiciliario.
Grado I: dependencia moderada
El grado I corresponde a personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas al menos una vez al día, o requieren apoyo intermitente para mantener su autonomía personal.
En este nivel, la persona conserva parte de su independencia, pero puede presentar dificultades en tareas como:
- Preparar comidas.
- Ducharse con seguridad
- Gestionar la medicación.
- Desplazarse fuera del hogar.
En muchos casos, la combinación de apoyo familiar y servicios como la teleasistencia resulta suficiente para garantizar la seguridad en casa. La teleasistencia de SICOR permite contactar de forma inmediata con profesionales ante cualquier emergencia o situación de riesgo, algo especialmente útil cuando la persona vive sola o pasa muchas horas sin compañía.
Grado II: dependencia severa
El grado II implica que la persona necesita ayuda dos o tres veces al día para realizar actividades básicas, pero no requiere apoyo permanente de un cuidador durante todo el día.
Aquí hablamos de una mayor pérdida de autonomía. Puede existir deterioro físico significativo o alteraciones cognitivas que dificultan la toma de decisiones seguras.
En estos casos, los apoyos suelen combinar:
- Atención domiciliaria profesional.
- Centro de día.
- Prestaciones económicas vinculadas al servicio.
La teleasistencia avanzada, con seguimiento proactivo y control periódico, puede complementar estos recursos. En situaciones de dependencia severa, contar con un sistema que supervise el bienestar diario aporta tranquilidad tanto a la persona como a su familia.
Grado III: gran dependencia
El grado III es el nivel más alto dentro de los grados de dependencia. Se reconoce cuando la persona necesita ayuda continua y generalizada para la mayoría de las actividades básicas varias veces al día, y requiere presencia indispensable de otra persona.
Aquí se incluyen situaciones como:
- Movilidad muy reducida.
- Enfermedades neurodegenerativas avanzadas.
- Deterioro cognitivo grave.
En estos casos, el apoyo es prácticamente permanente. La persona puede necesitar asistencia para levantarse, alimentarse, asearse y desplazarse.
Aunque el cuidado principal suele recaer en profesionales o cuidadores familiares con apoyo económico, la teleasistencia especializada sigue siendo un recurso complementario valioso, ya que garantiza respuesta inmediata ante emergencias médicas o incidencias en el domicilio.
Dependencia: grados y prestaciones disponibles
Cuando se habla de dependencia de grados y prestaciones, es importante entender que no todas las ayudas son iguales ni se conceden automáticamente. Tras el reconocimiento del grado, se elabora un Programa Individual de Atención que determina qué recursos se asignan.
Entre las principales prestaciones se encuentran:
- Servicio de ayuda a domicilio.
- Teleasistencia.
- Centro de día o de noche.
- Atención residencial.
- Prestación económica para cuidados en el entorno familiar.
- Prestación vinculada a un servicio privado acreditado.
La asignación depende del grado reconocido, de la situación económica y de la disponibilidad de recursos en cada comunidad autónoma.
Aquí es donde servicios privados de calidad, como los ofrecidos por SICOR teleasistencia El Corte Inglés, pueden desempeñar un papel complementario. En muchos casos, la ayuda pública puede tardar en llegar o no cubrir todas las necesidades. Disponer de un sistema profesional de atención inmediata mejora la seguridad y favorece la permanencia en el hogar.
Cómo solicitar el reconocimiento del grado de dependencia
El procedimiento comienza con una solicitud formal ante los servicios sociales de la comunidad autónoma correspondiente.
Los pasos habituales son:
- Presentar la solicitud junto con la documentación médica.
- Recibir la visita de valoración en el domicilio.
- Obtener la resolución oficial con el grado reconocido.
- Elaborar el Programa Individual de Atención.
Es recomendable preparar informes médicos actualizados y detallar claramente las dificultades reales en el día a día. Cuanto más precisa sea la información, más ajustada será la valoración.
Mientras se resuelve el procedimiento, que puede prolongarse varios meses, muchas familias optan por contratar servicios complementarios como la teleasistencia domiciliaria, asegurando protección inmediata sin esperar a la resolución administrativa.
Teleasistencia y apoyo domiciliario según el grado
La teleasistencia es uno de los servicios más transversales dentro del sistema de atención a la dependencia. Puede estar presente en los tres grados, aunque con distinta intensidad.
En el grado I, funciona como apoyo preventivo y sistema de seguridad ante caídas o emergencias.
En el grado II, se convierte en una herramienta de supervisión complementaria a la ayuda domiciliaria.
En el grado III, actúa como respaldo adicional al cuidador principal.
La propuesta de SICOR teleasistencia El Corte Inglés incluye atención permanente, profesionales cualificados y protocolos adaptados a personas mayores o en situación de dependencia. Esto permite reforzar la autonomía personal y retrasar, en muchos casos, la necesidad de institucionalización.
Tabla resumen de grados de dependencia y ayudas
| Grado de dependencia | Nivel de ayuda necesaria | Prestaciones habituales | Papel de la teleasistencia |
| Grado I Moderada | Apoyo puntual diario | Ayuda a domicilio, teleasistencia | Prevención y seguridad |
| Grado II Severa | Ayuda varias veces al día | Centro de día, ayuda intensiva, prestación económica | Supervisión complementaria |
| Grado III Gran dependencia | Apoyo continuo | Atención residencial, cuidador familiar con prestación | Respaldo y emergencias |
